¿ESTÁS VIVO?
El doctor Pedro Martínez caminaba por el largo y estrecho pasillo de paredes blancas en cuyo final había
una puerta que ponía:
” DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO “
Lentamente se acercaba a la puerta mientras vea como el sistema de seguridad le detectaba.
- Por favor, identifíquese. Sugirió la curiosa máquina con una voz femenina, respetuosa y autoritaria. Durante
aquellos años, nunca había dejado de sorprenderse con aquella agradable voz.
- Doctor Pedro Martínez, número de identificación 000388.
- Test de voz confirmado, coloque su mano en el escáner y permanezca con los ojos abiertos, por favor.
Tras colocar mi mano en el escáner sentí, una vez más, aquel curioso calorcillo, casi imperceptible, acariciar mi mano
y esa lucecita roja apuntándome al ojo derecho e izquierdo sucesivamente.
- Escáner de retina digital confirmado y satisfactorio, que tenga un buen da Doctor Martínez.
Tras lo cual la puerta se desplazó suavemente a la derecha, para después cerrarse a mis espaldas.
- ¡Hola Doctor Martínez!
- ¡Hola Antonio , ¿Cómo va eso ?
-Aquí, trabajando como siempre, ¿y usted?
-Pues ahora ando un poco liado con eso de la conferencia sobre inteligencia artificial que tengo que dar en
la Universidad.
-Si usted quiere le puedo ayudar.
-Pues no me vendrá mal, precisamente te iba a pedir tu opinión acerca del enfoque que quiero darle.
Dijo mientras se ponía metódicamente su bata blanca.
-Dígame, dígame.
-Bueno, la verdad es que estoy un poco cansado de contar en todas mis conferencias el interesante
pero áspero tema de los lenguajes lógicos como introducción para luego hablar de las complejas
redes neuronales y los lenguajes de octava generación, con los que la gente acaba marchándose o
aburriéndose mortalmente. Si bien siempre hay unos cuantos que escuchan atentamente
pero sin entenderme demasiado; creo que soy un poco aburrido.
-Esta vez me propongo que sea más bien una charla filosófica sobre la inteligencia artificial.
-¿Charla filosófica?, No es eso lo que los estudiantes esperan.
-Ya lo sé, quizás tenga más éxito con mi conferencia. Además no es sólo por el éxito que pueda o no tener,
sino más bien, porque quiero manifestar en público unas ideas un tanto particulares sobre lo que
puede llegar a ser, si no lo es ya, la inteligencia artificial.
-Por favor, cuénteme de que se trata, estoy impaciente.
-Pues bien, después de empezar la charla con la inevitable introducción a la inteligencia artificial, me propongo
plantear la posibilidad, llegados al punto, de tomar a los seres poseedores de dicha inteligencia como seres vivos…
-¿Seres vivos?, ¡hombre! , yo creo que es pasarse un poco, hay mucha gente que tomara a esos seres simplemente
como un conjunto de chips estupendamente programados.
-Se trata de eso precisamente, de ir cambiando la mentalidad de la gente, y hacerles entender que, sino ahora,
en breve, algunas máquinas dispondrán de sistemas inteligentes tan buenos o mejores que los cerebros humanos.
-La verdad es que eso es muy fuerte, sin duda habrá muchas personas que no estén nunca dispuestas a aceptar eso.
-Nunca lo he dudado, a lo largo de la historia siempre que ha habido grandes cambios o ha surgido algo
revolucionario, la gente ha tardado mucho en aceptarlo, no hay más que remontarse a mediados del siglo
pasado para ver como la sociedad empezó pensando que los primitivos ordenadores eran unas extrañas máquinas
dispuestas a quitarles el puesto de trabajo, para terminar viéndolas como máquinas indispensables en el quehacer diario.
-Si, sin duda tienes razón. Aunque has de tener en cuenta lo que pasa siempre que alguien propone una idea
revolucionaria, como mínimo se les ve como bichos raros y…
-Eso no me supondrá una novedad. Interrumpió Pedro.
-¡Ja!, ¡ja! bueno ya, pero lo peor es que quizás te tomen por loco, proponer algo como que la sociedad cambie su idea de lo
que es un ser vivo para ampliarla al campo de la robótica y la inteligencia artificiales, quizás, demasiado…
-Ya lo había pensado, pero no me preocupa, ¡bueno! dejemos la charla y pongámonos a trabajar, ya me contarás
mañana tus conclusiones.
Un nuevo día, el doctor Pedro Martínez caminaba por el largo y estrecho pasillo de paredes blancas en cuyo final
había una puerta que ponía:
” DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO “
Tras pasar por la acostumbrada rutina de seguridad, se dispuso a entrar en el laboratorio para enfundarse
su bata blanca y comenzar a trabajar.
-¡Buenos días Doctor!
-Hola Antonio, trabajando infatigablemente, ¡eh!
-Es mi deber Doctor.
-¿Has pensado algo sobre nuestra conversación de ayer? . La conferencia es mañana.
-La verdad es que sí, y la verdad es, dicho sea de paso, que mi pobre mente no puede aceptar todavía algo como
lo que me propusiste.
-Es cuestión de tiempo, supongo.
-Yo no lo veo tan sencillo, no es sólo el cambiar las concepciones que ya tenemos sobre la vida sino ampliar
tales concepciones hasta un nivel quizás inalcanzable para muchos. Se trata de admitir como seres vivos a unos seres
con una química diferente, aunque eso no es lo más fuerte, lo peor es admitir a un ser que no posee la imaginación,
frescura, y alegría de vivir de una persona. Admitir a un ser que no posee muchas, por no decir todas,
de nuestras debilidades, siendo tales debilidades lo que nos hace ser precisamente seres vivos.
-Nada de lo que has dicho es falso Antonio, pero como tú has dicho, se trata de ampliar la concepción de vida.
Es decir, de admitir a un ser vivo, no por sus debilidades, sino por su inteligencia. Digamos que yo considerara
a un ser como vivo, siempre y cuando, ese ser tenga consciencia de su propia existencia,
y que conste que a una cucaracha , por ejemplo, no le pedimos tanto, otro problema será como averiguarlo,
pero como digo , ese es otro problema, y es esto lo que pienso decir mañana.
-Yo te he expresado mis ideas al respecto, si te han servido de algo me alegro, y espero que mañana
te salga bien la cosa.
-Muy bien Antonio, muchas gracias, mañana te contaré.
Dicho esto, ambos siguieron con su trabajo.
Un nuevo día, el doctor Pedro Martínez caminaba por el largo y estrecho pasillo de paredes blancas en cuyo final
había una puerta que ponía:
” DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO “
Tras pasar por la acostumbrada rutina de seguridad, se dispuso a entrar en el laboratorio para enfundarse
su bata blanca y comenzar a trabajar.
-¡Buenos días Doctor!.
-¡Buenos das Antonio!.
-¿Cómo ha ido la conferencia?
-Pues la verdad es que empezó muy bien, pero conforme fui avanzando en mis ideas la gente empezó a irse
hasta que me quedé con un grupo mucho más reducido de lo habitual, creo que fue un fracaso.
-¡Vaya!, lo siento. Quizás la gente aún no esté preparada, he estado pensando y la verdad es que no he podido
aceptar el nuevo tipo de vida que me quieres enseñar. Son muchas las cosas que separan la vida
de la inteligencia artificial.
-Vamos a ver Antonio, tú te consideras un ser vivo ¿no?
-Claro, ¿Por qué me lo preguntas?
-No, por nada. Perdona Antonio, pero te voy a desconectar, hay algo que no funciona bien…
David García Velo 08-01-1996