
Cuando movemos un imán cerca de un conductor, se produce dentro de éste una corriente eléctrica. Ésto es lo que se aprovecha en las dinamos de las bicicletas. Para no tener que mover el imán hay una solución más fácil. Primero sustituimos el imán por un electroimán y luego utilizamos corriente alterna para alimentar el electroimán. El campo magnético irá cambiando y no será necesario mover el electroimán. Si este electroimán es potente, el conductor no tiene que estar al lado del electroimán como pasa en un transformador, y sí como pasa en las señales de radio, donde la antena de la radio que es el otro conductor está a cientos de kilómetros.
OTRA FORMA DE EXPLICARLO
Nota: esta explicación aparece en el libro Electrónica Recreativa (E. Sedov), que puedes consultar para ampliarla en http://www.librosmaravillosos.com/
Sobre la comunicación sin cables
El transformador, por lo visto, es conocido por todos. Pero es poco probable que alguien suponga que entre los devanados primario y secundario exista radiocomunicación. Sin embargo, ella existe en realidad: el devanado secundario sirve de receptor para las ondas que irradia el circuito primario.
Tomemos dos bobinas dispuestas una cerca de la otra. Una de ellas está conectada a los polos de la batería a cuyo circuito esta intercalado un aparato de medición. Cuando por el devanado primario circula corriente, la aguja del aparato se mantiene en el cero.

Pero si nosotros desconectamos la batería del devanado primario, en el secundario, la aguja del aparato producirá un salto. ¿Por que? Porque en el momento de la desconexión varía el campo del devanado primario y en las espiras del secundario, que se encuentra a distancia del primario, se origina una corriente eléctrica de inducción. Este cuadro se observara siempre, solo es necesario que en todos los casos las bobinas se encuentren cerca una de la otra surgiendo entonces entre, ellas una original “radiocomunicación”. En el transformador los devanados se colocan en un núcleo de un hierro común, que sirve de medio favorable para una “comunicación estable” de los campos magnéticos. Si la corriente del devanado primario cambia continuamente, ella excitará un campo alternativo. Este campo creará en el devanado secundario una corriente alterna secundaria (véase § II.19). En los transformadores la comunicación entre los devanados se verifica a través de un núcleo de hierro, y en las bobinas, dispuestas al lado, a través del vacío que los separa.

¿Y no se podrían separar los devanados aún más lejos y conservar entre ellos la comunicación? Resulta que es posible. Precisamente esto fue lo que demostró en su famoso experimento Henry Hertz.

Cierto, que para la amplificación de la comunicación se tuvo que renunciar de los devanados habituales y sustituirlos por un dipolo especial. El campo en el espacio, alrededor del dipolo se creaba con la ayuda de chispas. La chispa saltaba entre dos bolas que recibían una carga determinada.